La tortuga que siempre admiraba al león por ser justo, valiente y veloz, se sentía inferior y se decía:
-Yo nunca podría ayudar a los demás por ser débil y lenta.
Un día la liebre se acercó a la tortuga para pedirle un consejo, y ésta la ayudó sin saber lo que hacía.
La liebre comentó con los otros animales lo bien que la había aconsejado la tortuga, y éstos cuando tenían problemas acudían con ella para obtener un consejo. Después de un tiempo el león se acercó a la tortuga para pedirle ayuda, entonces, fue ahí donde la tortuga se dio cuenta que la ayuda no siempre está basada en la fuerza, sino también en la habilidad para escuchar.Un día la liebre se acercó a la tortuga para pedirle un consejo, y ésta la ayudó sin saber lo que hacía.
Autoras:
Diana Laura Galeana Moro
Francely Castillo Castillo
Gabriela Castillo Santos
Felicitas Sánchez Chávez
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